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    Berserk, de Kentaro Miura

    Si tienes un nombre como Kentaro Miura, en la vida sólo puedes aspirar a molar. A los 22 años, en 1988, tras algunas obras menores presentadas a concursos, dibujó una historia corta titulada Berserk Prototype – incluída, por cierto, en el tomo 14 de la edición española actual --, que le sirvió para empezar a trabajar para la revista Animal House dibujando sobre los guiones de otros escritores. Un par de años después retomó aquella historia y empezó a publicar Berserk. Desde entonces han pasado 22 años. Publicando al ritmo que le da la gana.

    La historia de su publicación en España daría para otro artículo, ya que ha pasado por múltiples editoriales, empresas que se separan, leyendas del mundillo no muy claras sobre ediciones piratas, y un largo etcétera que no nos importa. Desde hace un año Glénat España (ahora EDT - Editores de Tebeos) publica Berserk siguiendo dos numeraciones: cada mes aparecen varios tomos desde el número uno y desde el número 31 – siguiendo donde se quedó la anterior editorial en España, en un gesto de agradecer para los antiguos lectores --. Quienes empezamos desde el primero algún día alcanzaremos a la edición actual, que se publica a un ritmo más lento. 36 tomos existen hasta hoy en la edición japonesa, en español a la hora de escribir estas líneas del 1 al 16 (los que yo llevo leídos) y del 31 al 35.

    Aún es pronto para los aburridos resúmenes que todos haremos en Diciembre con las mejores películas, libros y tebeos, y los propósitos de año nuevo, pero yo ya tengo claro que Berserk estará entre los mejores tebeos leídos este año. Argumentalmente no es más que una serie de grandes incógnitas superpuestas, a las que el autor no parece interesado en dar respuesta, entretenido como está en dar rienda suelta a las actitudes más viscerales de los protagonistas, criaturas a las que alguien hubiese soltado dentro de este mundo fantástico, como si de un sandbox se tratase, sólo para crear el caos y el ruido. Sorprendentemente, el arte no sólo no ha envejecido mal, sino que sigue mostrándose con una fuerza dinámica esplendorosa tras los años que lleva encima.

    Un protagonista, Guts (Gatsu en otras traducciones menos literarias y más fonéticas) que no es más que un guerrero iracundo portador de una enorme espada y una prótesis en un brazo. ¿Quién es? No lo sabemos. ¿Qué hace? No lo sabemos. ¿A quién busca? No lo sabemos. Pero lucha, mata, destruye, mutila y arrasa con todo aquello que se plante ante él, durante tres tomos. En ese momento comienza un flashback en el que iremos viendo la evolución cronológica del personaje desde su nacimiento hasta, suponemos, el punto en el que comienza la serie.

    Violencia cruda, sanguinaria, que produce incluso desasosiego en determinados momentos, dibujada con un detallado esmero, que nos muestra cada golpe, cada tajo y cada víscera despedida página tras página. No es, desde luego, para todos los públicos, y se gana a pulso el “Sólo para adultos” que rezan las portadas. Y aún así sigue siendo lo primero que busco en la librería cuando llegan las novedades. Quiero saber más, y quiero leer más.

    Infiltrados, de Martin Scorsese

    Tanto tiempo como seis años han pasado desde que la viera estrenarse en cines, y casi un lustro desde que la comprara en un dvd que ha descansado el sueño de los justos en una estantería olvidada. Vamos, que ni recordaba que la tenía. Soy temeroso de intentar relecturas de las desgracias de reseñas que vine haciendo durante los primeros años de este blog, tan incapaz de articular cualquier argumento complejo como un comentarista de algún periódico deportivo, pero no por ello voy a dejar de tirar de hemeroteca para recordar lo que me pareció en su momento. Parece ser que me gustó.

    Scorsese, DiCaprio y Damon en el rodaje de Infiltrados (The Departed, 2006)

    Con seis años más de bagaje cultural el histrionismo de Jack Nicholson no me parece ya tan exacerbado, y no caeré de nuevo en la comparación fácil entre los protagonistas; veo interesantes matices también en los personajes de Matt Damon y Mark Wahlberg, quien no en vano se llevó una nominación al Oscar a mejor actor secundario – en conjunto finalmente ganaron cuatro, incluyendo mejor director y película --. Su principal argumento a favor sigue siendo la excepcional forma de mantener la tensión dramática hasta su explosivo final, difícil de conseguir teniendo en cuenta lo largo del metraje.

    Quizá no se encuentre entre las obras cumbre de su género, pero se atreve a llamar a la puerta en la fiesta donde se encuentran Casino y Goodfellas; necesita que pasen aún unos años más para que la historia decida dónde colocarla.

    Ghost in the Shell

    Ghost in the Shell es quizá la más conocida de las obras del japonés Masamune Shirow, creada originalmente en forma de tebeo allá por 1989, lo que viene a ser la prehistoria de los paradigmas del entretenimiento capitalista moderno, y tuvo al menos dos continuaciones en papel, con los subtítulos Man-machine interface y Human-error processor. Soy sincero si admito que su lectura no me pareció fácil en su momento, pero era joven y estúpido, y cualquier cosa levemente compleja habría planteado dificultades. La juventud (sobre todo) y la ignorancia (a veces) se curan con el tiempo, y quizás ahora les dé una relectura y descubra cosas nuevas. Recuerdo haber escrito un artículo para el ya extinto portal de literatura fantástica cyberdark.net acerca de las obras de este autor… pero miedo me da leerlo a estas alturas. Yo lo enlazo y cada uno que decida lo que crea conveniente.

    Boma, Ishikawa, Batou, Motoko Kusanagi, Togusa, Saito y Paz, los protagonistas de Ghost in the Shell

    Como mandan los cánones, Ghost in the Shell ha tenido adaptaciones al cine (de animación) en forma de dos grandes películas escritas y dirigidas por el especialista en ciencia ficción Mamoru Oshii No sé si he quedado lo suficientemente esnob sacando a la palestra a un director japonés de género fantástico, pero mientras dudáis me atreveré a recomendar Avalon, otra obra suya mezcla bizarra de imagen real y cgi –. Como punto de acercamiento, podéis aprovechar que en 2008 se remasterizó la primera película y se rehicieron todos sus efectos computerizados, en lo que se tituló Ghost in the Shell 2.0.

    En paralelo, ya basadas en argumentos originales, se crearon las dos temporadas de serie de animación realizadas por Production I.G., auténticos especialistas en su campo, con el título de Ghost in The Shell: Stand Alone Complex. Nuevamente con un argumento de Oshii, es aquí donde el metraje proporciona tiempo suficiente para desarrollar tramas más adecuadas a los conceptos abstractos que componen el trasfondo de esta franquicia multimedia.

    Aquí Ghost in the Shell se muestra en toda su grandeza como la espléndida mezcla de género negro y ciencia ficción hard que es, en una sociedad cuyo desarrollo tecnológico bordea por fin el punto de la singularidad. Dos temporadas que engloban los casos de “El hombre que ríe” y “Los 11 individuales”, además de capítulos aislados, intercalados entre las tramas, que exploran facetas concretas del presente y pasado de los distintos personajes. He tenido la oportunidad de darles un revisionado durante las últimas semanas y no deberían faltar en la videoteca de cualquier aficionado a la ciencia-ficción.

    Ambas temporadas han sido adaptadas de forma resumida a dos OVAs/películas (que no recuerdo haber visto en España), y existe una tercera titulada Solid State Society de la que he perdido las esperanzas de que llegue a nuestras tierras, y debe ser obtenida por otras fuentes.

    Mientras esperamos el siguiente paso en el desarrollo de esta franquicia, podemos entretenernos con entradas de la wikipedia, como esta sobre la filosofía detrás de Ghost in the Shell, o podemos rezar para que no llegue a realizarse una película de imagen real, cuyos derechos tiene Dreamworks desde 2008.

    Remodelando neverbot.com

    Ya tocaba. Estéticamente debería mantener un aspecto muy similar a la antigua versión, aunque adecuando los tamaños de letra y los anchos de página a los estándares actuales. Tengamos en cuenta que el diseño original ha permanecido inalterado durante los últimos seis años, y las costumbres evolucionan.

    El solitario y cabizbajo anuncio que quiere hacerme millonario y se entristece asumiendo que no cumplirá su finalidad en esta vida ha perdido protagonismo, y ahora aparece después del primer post. Desaparecen los iconos de redes sociales, aunque ahora se mantendrá siempre una descripción textual (con enlaces) en el pie de página. Desaparece también el último tweet de la cuenta @neverbot, para no confundir, porque apenas quedaba claro de dónde salía esa línea. En general todo queda algo más legible.

    Lo que muchos verán como una nimiedad, el cambio de Verdana a Georgia, es el cambio más sorprendente. Una fuente con serifa, quién lo iba a decir. Mi escurridiza memoria trata de recordarme que ya hice alguna prueba de concepto con Georgia cuando diseñé originalmente la web, pero no sé si creérmelo. Esto os da igual a casi todos, pero algunos transtornados le damos importancia a estas cosas.

    Y así queda. Si estás leyendo esto desde algún tipo de agregador, pásate por la página original, www.neverbot.com, a ver qué te parece. Ahora todo debería ser mucho más estándar, con html y css simple. Antes todo era mucho más… ¿primario? He cambiado cosas que hoy día son obviedades del desarrollo web, pero que en su momento hice como sabía. Y merezco un aplauso por haber sido capaz de encontrar un mapa del metro de Tokyo con el mismo diseño que el original, para rehacer la cabecera.

    Si queréis, dejadme un comentarioJAJAJAJ. No. Ya no hay. 2.500 comentarios después, me queda demostrado que es un sistema que sólo sirve para dar problemas al blogger. A pie de página están todas las formas de contacto (twitter, facebook, email, etc) por las que podéis hacerme llegar cualquier pensamiento que tengáis a bien compartir.

    Probando Timehop

    Me he suscrito a Timehop, un servicio que te proporciona cada día un email con el resumen de lo que hiciste justo hace un año en diversas redes sociales (facebook, twitter, instagram y foursquare). A primera hora de la mañana tengo un extracto de los errores cometidos hace un año, para que sea más sencillo volver a hacer lo mismo. Por ejemplo, hace un año, hoy:

    timehop.png

    Fantástico el “My mind is full of PARTY” de final de la jornada de trabajo. A las doce de la noche.